
Análisis
La crisis socioeconómica de Aysén se ha transformado, en el transcurso de los 19 días de conflicto, en una crisis política.
Aysén es la penúltima región en indicadores de competitividad regional y la penúltima región más desigual, luego de la Araucanía, siendo Chile uno de los países más desiguales del mundo. Dicha desigualdad se agrava con en bajo poder adquisitivo producto de las continuas alzas en precios de los combustibles (costo de fletes y transporte de combustible, existencia de un impuesto específico que es particularmente hostil con una región donde la infraestructura caminera no es óptima en comparación por ejemplo con la Región Metropolitana)
A lo anterior, se suma la baja credibilidad del gobierno e incapacidad de enfrentar con decisión de Estado las 11 demandas expuestas en el petitorio del Movimiento de Aysén, así como la polarización en bandos irreconciliables que han usado la violencia, tanto en sus formas represivas por parte de las Fuerzas Especiales de Carabineros, y por los bloqueos de rutas, han generado las condiciones necesarias para amenazar la estabilidad social no solo en la Región de Aysén, sino que han gatillado el despertar de una serie sistemática de demandas regionales que parecían estar latentes pero silenciosas. Como el caso de Arica, Calama, y lo acaecido en Magallanes.
Ante el grave panorama descrito, que podría desencadenar en una escalada de crisis político-social sin control y con consecuencias nefastas, manifestamos como Juventud del Partido Regionalista de los Independientes (PRI), lo siguiente:
-Que ambas partes retomen el diálogo de los 11 puntos del Manifiesto de Aysén, el cual apoyamos por ser parte del ADN de las demandas regionalistas por muchos años postergadas y maquilladas con políticas asistencialistas en tiempos de la Concertación.
-Repudiar la extrema violencia utilizada por parte de la fuerza pública para neutralizar a los manifestantes.
Sumado a la anterior solicitamos:
Empoderamiento político, social y cultural de las regiones.
1) Avanzar en las reformas que permitan poner fin al Sistema Binominal: La rigidez del sistema electoral no permite la adecuada representatividad de corrientes de pensamiento, ideologías y visiones de mundo en el constructo de una democracia sólida y moderna.
2) Un nuevo modelo de Estado: Un Estado Regional, que permita a las distintas Regiones de Chile, tener un patrimonio propio, autonomía en la toma de decisiones relacionadas con su desarrollo. Que las regiones puedan por ejemplo tener su propio modelo de educación pública adaptado a sus necesidades, oportunidades y realidades. En ese ámbito, la existencia de Universidades Regionales de Excelencia capaces de innovar, crear en Ciencia y Tecnología, en cada una de las regiones permitiría ser la viga maestra del desarrollo regional. En plena era del conocimiento hay que descentralizar la generación del saber.
3) Destrabar el proyecto de ley de elección directa de autoridades regionales Consejeros Regionales así como también del Intendente y crear la figura de Consejeros Provinciales.
Empoderamiento Económico
4) Corregir el Modelo Económico: Crear un modelo económico regionalista, con la estructuración de Polos de Desarrollo en cada una de las regiones de Chile, que puedan optimizar las ventajas competitivas con énfasis en el encadenamiento productivo, apuntando a mejorar los índices de competitividad regional, la inserción internacional de las economías regionales. Gran inversión en Puertos, Aeropuertos, y Corredores Bioceánicos para el comercio inter-sudamericano.
5) Eliminación del Impuesto Específico de los combustibles en las Regiones extremas a partir del año 2013 y en el conjunto de las regiones de Chile desde 2017.
6) La creación de un Ingreso Mínimo o Sueldo Mínimo Regionalizado, reajustado automáticamente por la variación de los precios al consumidor (IPC) de las regiones.
7) Crear un IPC Regional, que permita intervenir a tiempo frente a brotes
inflacionarios en zonas determinadas que terminen afectando a los consumidores y con ello creando descontento social.
El gobierno tiene una oportunidad histórica de jugárselas realmente por el Desarrollo Regional. Sin Desarrollo Regional Chile seguirá siendo un país desigual y nos alejaremos cada vez más de las metas de Desarrollo Nacional.-
Juventud PRI Chile
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